Un día como hoy hace veinte años (sí, leyó bien, hace ya dos décadas), se llegaba a uno de los momentos más importantes de la modernización del México de finales del siglo XX, se firmaba el Tratado de Libre comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés).

 

Este era el clímax, y muchos historiadores y economistas dicen que el final, de la apertura comercial comenzada a finales de la década de los ochenta por el entonces Presidente de la República Carlos Salinas de Gortari.

 

Los objetivos del Tratado eran eliminar los obstáculos al comercio entre los países de América del Norte y facilitar la circulación de bienes y de servicios entre los territorios de las Partes,  promover condiciones de competencia leal en la zona de libre comercio; aumentar sustancialmente las oportunidades de inversión, proteger y hacer valer, de manera adecuada y efectiva, los derechos de propiedad intelectual y, establecer lineamientos para la posterior cooperación trilateral, regional y multilateral encaminada a ampliar y mejorar los beneficios de este Tratado.

 

Como podemos observar en la vida diaria los beneficios del TLCAN se ha cumplido a cabalidad, cada día encontramos más empresas estadounidenses y canadienses en las diferentes áreas en las que son más productivos y que buscan aprovechar sus ventajas competitivas para “competir” en el mercado nacional, cada día son más los productos de marcas estadounidenses y algunos canadienses que compramos en cadenas comerciales trasnacionales.

 

Pero, los resultados para la economía en su conjunto son muy pobres ya que durante el periodo 1993/2012 las exportaciones de nuestro país se han casi quintuplicado al incrementarse en más de un cuatrocientos noventa y cuatro (494) por ciento y las importaciones se ha incrementado en poco más de tres veces y media al crecer un trescientos setenta y un (371) por ciento; pero el Producto Interno Bruto (PIB) únicamente lo ha hecho en un sesenta y un punto ochenta y cinco por ciento (61.85)[1], es decir, el valor de la producción de bienes y servicios de demanda final de nuestra economía se ha incrementado poco más de la mitad en los últimos diecinueve años.

 

Lo anterior nos demuestra que la actividad exportadora y en general de comercio exterior de nuestro país no se encuentra ligada al crecimiento económico, ya no digamos al desarrollo económico de la sociedad mexicana.

 

Este año se espera que se logren niveles record en el valor de los bienes comercializados con el exterior (exportaciones más importaciones), para cerrar el año por lo menos con dos por ciento de crecimiento con respecto a la cifra reportada en 2011; pero el crecimiento económico medido por el PIB se espera sea mayor en apenas dos décimas que el 3.6 por ciento que se presentó en 2011, es decir que la economía mexicana en 2012 crezca al 3.8 por ciento.

 

Lo que indica que si todo el crecimiento extra de la economía nacional fuera resultado de una mayor actividad exportadora, el PIB crece a un diez por ciento de lo que lo hace el sector externo, que representa más del cincuenta por ciento del PIB. Pero no todo el crecimiento extra de nuestra economía depende del sector de comercio exterior de nuestro país, así que si lo ponemos en términos de su participación en el PIB (algo muy básico pero representativo) que es de alrededor del sesenta por ciento (60%), el incremento extra que estaría generando la actividad exterior sería del cero punto doce por ciento (0.12%).

 

Ahí es donde encontramos la deuda que tiene la política de apertura comercial con el crecimiento económico nacional, la cual se potenciaría si hablamos de desarrollo económico.

 

Un cambio en la estrategia de apertura comercial, aunado a la creación e implementación de una política de desarrollo industrial integral, que impulse la creación de una industria de soporte a las actividades exportadoras y genera una industria nacional fuerte y robusta para cubrir el mercado interno, generarían un mayor crecimiento del PIB que el esperado por las “Reformas Estructurales”.



[1] Fuente: elaboración propia con datos del Banco de información Económica, http://www.inegi.org.mx/sistemas/bie/ , 17 de diciembre de 2012, 11:00 hrs. Todas las cifras son desestacionalizadas, y el PIB es a precios constantes de 2003.