Carlos A. Rivero Cosme 

Con la visita del Presidente de la República Popular de China Xi Jinping a nuestro país se han formado diversos acuerdos para ampliar la relación económica con el gigante asiático, principalmente en lo que respecta a comercio, inversiones y transferencia tecnológica.

 Dos de los puntos antes mencionados han tomado relevancia desde la entrada del nuevo gobierno, la Inversión Extranjera Directa (IED) y la Evolución Tecnológica en nuestro país, pero los dos temas van de la mano.

 En el presente abordaré únicamente el primero. La IED en nuestro país ha sido una de las banderas que los últimos cuatro presidentes han tenido en su agenda como eje de impulso a la actividad económica de la economía nacional.

 Para ver los resultados se realizó un análisis de los datos de la Conferencia Sobre Comercio y desarrollo de las Naciones Unidas (UNCTAD) desde 1992 hasta 2011 que son los datos que proporciona dicha organización.

 Los resultados fueron que el crecimiento de la IED que recibe nuestro país en el periodo ha sido poco mayor del 345 por ciento, es decir, la IED que recibió nuestro país en 2011 es casi tres veces y media mayor que la que recibió en 1992, una cifra bastante “buena”.

 En contraparte los BRIC, contra los que se nos compara regularmente y que se dice que México es parte de esos países “emergentes” presentan las siguientes tasas de crecimiento en la recepción de IED en el mismo periodo (1992-2012): China 1,026 por ciento, Brasil 3,134 por ciento, Rusia 4,454 por ciento y por último India con el mejor desempeño de todos con un crecimiento del 12,421 por ciento. Lo que representa que el crecimiento de la entrada de inversiones en China es casi tres veces el de México, el de Brasil poco más de nueve veces, Rusia casi trece veces, y el de India casi treinta y seis veces mayor que el de nuestro país.

 Muchos podrían decir, que varias de esas economías reciben menos inversión que la mexicana, por lo que al analizar el porcentaje de las inversiones recibidas por los estos países como porcentaje de las realizadas a nivel mundial encontramos que México 1992 captaba el 2.65 del total mundial de inversiones reportadas, India el 0.15 por ciento, Rusia el 0.70, Brasil el 1.24 y China el 6.25 por ciento. Pero para 2011 las cosas fueron muy diferentes, ya que la economía mexicana recibió el 1.28 por ciento, mientras que Brasil, Rusia, India y China captaron el 4.37, 3.47, 2.07 y 8.13 por ciento respectivamente.


 Lo anterior se refleja en el Ranking Mundial de Economías Receptoras de IED, en el cual nuestro país en 1992 se ubicaba en el 11 puesto y llegando a su peor lugar en 2009 al ocupar el vigésimo primer lugar, para recuperar cuatro lugares en 2011 en donde se encontraba en lugar número 17, con una pérdida de seis peldaños en dos décadas. Por su parte en 1992 Brasil ocupaba el lugar 19, Rusia el 24, India el 47 y China el sexto; para 2011 se encontraban en el quinto, noveno, decimo cuarto y segundo lugar respectivamente.

 Estas tres dimensiones en las que reflejan los resultados del trabajo de las economías para lograr la atracción de Inversiones del exterior nos demuestra que los gobiernos de las últimas dos décadas en nuestro país no hicieron el trabajo que les correspondía para lograr mantener el ritmo de inversiones que entraban a nuestra economía, por lo que hay un camino largo de arduo trabajo para el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto para lograr siquiera regresar a que nuestro país regrese al lugar que le corresponde en el ámbito de la atracción internacional de inversiones. El que esas inversiones sean benéficas para el crecimiento de la economía después hablamos; y de que esas inversiones impulsen el desarrollo económico de nuestro país estaremos en espera por mucho más que un sexenio, pero en este gobierno se pueden sentar las bases para lograrlo en un futuro no muy lejano.